
En el 2005 el Comandante en Jefe Fidel Castro creó el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve” con el objetivo de brindar apoyo a los habitantes del Estado de Luisiana en los Estados Unidos, quienes habían sido fuertemente afectados por el huracán Katrina y a cualquier otro país que en situación de desastre necesitara sus servicios.
Pocos años más tarde el doctor Leosvel Pérez Gutiérrez, natural del municipio camagüeyano de Vertientes, pasó a formar parte de ese contingente y desde allí ha participado en dos de las más fuertes luchas por la supervivencia que ha tenido la Humanidad: primero la epidemia del ébola, en Sierra Leona en el enfrentamiento a la pandemia de la COVID 19 en la región de Lombardía, Italia.
Tras su regreso a la Patria, y luego de disfrutar unos días junto a sus familiares, Leosvel aceptó gustoso conceder esta entrevista.
Hombre sencillo que es y buen conversador, no fue difícil que brindara detalles de cada momento del proceso de preparación y posteriormente el trabajo en el hospital de campaña.

“Cuando nos enteramos de la situación que estaba ocurriendo en China comenzamos a preparar psicológicamente a la familia porque sabemos del espíritu solidario de nuestro y como mismo había ocurrido cuando el ébola sabíamos que Cuba iba a dar su disposición para apoyar al país que lo necesitara.
Primero recibimos una capacitación en La Habana y allí nos pidieron nuestra disposición para ayudar a otras naciones y la dimos.
No hubo tiempo de despedirse porque la situación en Italia era apremiante y los colegas de allá estaban necesitados de apoyo. Mi familia me conoce bien y sabe que nunca me negaría a prestar mis servicios donde haga falta”.
¿Cuán rigurosa fue la preparación para garantizar el cuidado de sus vidas y garantizar la efectividad del trabajo ante una enfermedad tan nueva y peligrosa?
Para nosotros la preparación fue más bien la actualización de muchos de los protocolos que aplicamos ante el ébola, para mí, al menos, resulto más fácil asimilar los protocolos de bioseguridad.
La docencia la recibimos de los propios expertos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, con la información más actualizada, hasta aquel momento sobre esta enfermedad.
Ustedes llegaron a Italia y se incorporaron directamente al trabajo sin pasar por el periodo de adaptación ¿cómo fue la reacción de las personas al ver tanto arrojo y valentía por parte de ustedes?
Nosotros realmente sabíamos que Italia era, después de China, el otro epicentro de la pandemia e incluso era el país que más personal de la Salud tenía contagiado y los que todavía estaban trabajando estaban muy agotados por tanto trabajo. Bajo esas circunstancias llegamos y no exigimos proceso de adaptación sino que comenzamos directamente a atender a los pacientes que era nuestra prioridad.
Organizamos el trabajo en menos de 72 horas y nos ajustamos a los protocolos existentes para echar a andar el hospital de campaña, lo que se realizó con especificaciones nuestras para mejorar la bioseguridad.
Para nosotros el primer impacto fue complejo por la situación de la enfermedad, pero además por ser una región muy fría y también por el idioma, pero, en mi caso, agradezco habernos saltado el proceso de adaptación porque realmente era muy necesaria nuestra ayuda para aliviar un poco el trabajo a los colegas que ya estaban trabajando de antes.
¿Cuán útil resulto para usted y los otros compañeros que trabajaron en Sierra Leona enfrentando al ébola esa experiencia para afrontar esta nueva situación?
La experiencia de los 30 compañeros que fuimos a Sierra Leona fue muy importante porque en aquel momento nos preparamos incluso con mayor rigor de bioseguridad, pues en el caso del Sars Cov – 2 tiene un mayor poder de contagio pero su mortalidad es menor al ébola y, por supuesto, que al estar preparados para algo como aquello, pudimos enfrentar de mejor manera este nuevo reto, y nos permitió trasmitir experiencias a los compañeros que participaban por primera vez en una situación de este tipo.
¿Cómo fue la reacción de los pacientes ante la presencia de los médicos cubanos ?
En estas situaciones de brotes emergentes de enfermedades el método clínico es importante el cual utilizamos mucho los médicos cubanos, siempre superponiendo los métodos de bioseguridad lo cual tal vez limita un poco la comunicación y la relación entre médico y paciente que es tan útil. La Medicina capitalista no lo emplea porque ellos basan el diagnóstico en muchos estudios complementarios que en esta ocasión no eran muy factibles por lo rápido que evolucionan los cuadros clínicos de los pacientes.
Lo más impactante para mí fue el ruido ensordecedor de las ambulancias que llegaban un tras otra con personas en estado grave o cerca de estar en peligro eminente su vida, por lo que había que estar atentos a las medidas de cuidado personal del paciente y propias.
Con esta enfermedad los pacientes podían pasar en cuestión de minutos de un estado de gravedad leve a uno de gran riesgo para su vida, por lo que ese método clínico que utilizamos nos permitió, a través del chequeo de los signos vitales, conocer el estado de los pacientes y trabajar lo más rápido posible para estabilizar el cuadro clínico que presentaban porque el distrés respiratorio no espera.
¿Cuál fue el momento que le hizo saber que realmente tanto esfuerzo y sacrificio estaba valiendo para frenar tanto sufrimiento a estas personas?
Para nosotros el primer mes fue tal vez el más complicado, porque atendimos a la mayor cantidad de pacientes y teníamos pacientes que habían perdido a toda su familia; personas que habían perdido a los padres y hasta algún hijo, algunos no sabían que habían perdido a esos familiares, otros sí, por lo que había que darles apoyo psicológico también para encaminarlos no solo a una recuperación de la enfermedad sino también a una recuperación psíquica.
Lo que más nos reconfortaba era la gratitud de los pacientes y de muchas de las familias que estaban fuera del hospital esperando la recuperación de sus seres queridos y que nos daban las gracias constantemente por acompañarlos en estos momentos.
¿Después de tan duro trabajo como recibieron en la brigada la noticia del regreso a casa?
Después de que comenzó a controlarse el brote epidémico a lo cual ayudó mucho también el cierre total de la ciudad, nos dimos cuenta de que ya nuestro trabajo había rendido los frutos esperados, comenzamos a apoyar a otros centros de recuperación fuera del hospital de campaña, tales como residencia de ancianos y otros para su recuperación total.
El grupo ya veía la posibilidad de regresar a casa porque ya se apreciaba que el objetivo estaba cerca de cumplirse y con la premisa de que nos habíamos cuidado para regresar todos sanos y salvos.
¿Cómo fue esa despedida recibida de parte del pueblo de Lombardía?
Eso fue algo muy bonito. Desde que llegamos los pobladores de allí no perdían la oportunidad de agradecernos por la ayuda prestada, en las imágenes se ha observado un niño que no quisimos perder la oportunidad de conocer porque desde nuestra llegada él nos decía adiós todos los días y nos agradecía y nos recordaba mucho a nuestros hijos.
Para mí , que tengo hijos de esa misma edad, me resultaba algo muy estimulante y eso nos daba una razón más para realizar nuestro trabajo; ese niño se convirtió para nosotros en un símbolo de la amistad.
Las autoridades -tanto políticas como religiosas- nos agasajaron también de gran manera e incluso nosotros convivíamos en una casa de descanso espiritual de la Iglesia de la región y las atenciones fueron estupendas.
La medalla fue un gesto lindo, porque su valor es más bien simbólico de la amistad de Cuba e Italia y de todos los que agradecieron nuestra presencia allí.

¿Cómo fue el proceso ya del regreso a casa?
Bueno primero vino el proceso de aislamiento para asegurar el retorno totalmente saludables. En ello ayudó mucho la comunicación con la familia, que fue constante y la atenta presencia del embajador cubano quien estuvo pendiente de nosotros en cada momento.
Luego vino el viaje y siempre recibimos el cariño de las organizaciones de amistad Cuba-Italia cuyos integrantes nos acompañaron hasta que abordamos el avión de regreso.
Sabíamos que había gran expectativa con nuestra llegada pero no nos esperábamos el recibimiento que nos dieron. Fue muy estimulante ver a tantas personas – de acuerdo con las medidas de seguridad- y luego las palabras de nuestro presidente Miguel Díaz-Canel.
Nos sorprendió mucho y nos alegró la presencia de nuestros compatriotas en la calle saludándonos durante todo el recorrido hasta el Hotel La Pradera.
Luego de este segundo aislamiento fue el encuentro con el presidente de la República ¿cómo fue?
Fue impactante. Apreciamos cuánto se preocupa nuestro Presidente por el bienestar de nuestros compatriotas. No solo fue a reconocer nuestra labor si no también a escuchar nuestras experiencias y propuestas que le permitieran aumentar la capacidad de Cuba para enfrentar esta pandemia.
¿El regreso a casa?
Fue algo bonito. Esta era una brigada integrada solo por hombres y todo se manejó para que pudiéramos pasar el Día de los Padres con nuestros hijos, lo que es algo que nos hizo muy felices.
El viaje fue agradable porque venían compañeros de las provincias que están antes que Camagüey y disfrutábamos ver con cuanta alegría eran recibidos.
Al llegar a mi municipio de Vertientes me estaban esperando a la entrada y me enteré después que debido a las inclemencias del tiempo muchas personas no pudieron salir a la calle a recibirme como querían, pero estoy muy agradecido y feliz de ese gesto.
Al llegar a la cuadra mis vecinos estaban allí junto a las autoridades del Partido Comunista de Cuba, el Gobierno, las organizaciones de masas y de la dirección Municipal de Salud Pública y esos son gestos que siempre calan en el corazón.
¿Cuánto le han marcado las distintas misiones que ha cumplido como integrante del contingente Henry Reeve?
Con el Contingente “Henry Reeve” he participado en dos misiones de alto riesgo: una en Sierra Leona y esta en Italia. Han sido experiencias muy fuertes que me han permitido aprender mucho; conocer otras culturas y, sobre todo, comparar la gran calidad de nuestro sistema de Salud con el de otros países, algunos del Tercer Mundo y otros del Primero.
He aprendido y crecido mucho en mi profesión y he ratificado la grandeza de la obra de la Revolución. Por eso seguiremos trabajando y apoyando donde nos necesiten. (Texto José Félix Hernández Suárez/AMPP Vertientes) (Foto: Tomada de Internet) 
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